La incapacidad por parte de EE.UU. de lograr la globalización unilateral absoluta mediante el “avasallamiento consensual”, junto a la profundización de la crisis sistémica y la agravación de los desastres y desequilibrios sociales y ecológicos, así como el surgimiento de las “potencias emergentes”, nos lleva a los prolegómenos de un proceso de desglobalización y a una gran metamorfosis de todo el imperialismo construido bajo el hegemón norteamericano, incapaz de acomodarse a la progresión de su decadencia.
Con ello, entre otras muchas consecuencias, cabe destacar dos grandes procesos:
- La potencia imperial da una patada al “libre mercado”.
El “libre mercado” fue en realidad lema a la par que una estratagema a la que recurrieron las potencias dominantes una vez que se erigieron en tales y fueron ellas las que se podían beneficiar de un comercio sin competencia real, una vez que se encargaron de eliminarla (ya la Inglaterra imperial no abrazó el “libre mercado” hasta que no logró destruir los telares y la proto-industria de sus principales competidores, véase Egipto y sobre todo la India). En su decadencia, al ser superado por China y cada vez más por otros centros industriales, el actual hegemón no puede seguir disimulando que ya no juega a ese juego.
Por eso hoy EE.UU. enarbola la defensa del proteccionismo (al que nunca abandonó, al igual que el resto de las potencias centrales -lo de la “apertura” y lo de “libre” con respecto al mercado era para los demás-), al que acompaña con una guerra económica más o menos generalizada, pero especialmente destinada a su principal adversario en esta primera mitad del siglo XXI: China. Ya previamente había hecho abortar la Ronda de Doha tocando de gravedad a la propia OMC (que de hecho, se encuentra en fase comatosa), pues ya no quiere ni oír hablar de ella.
- EE.UU. ha comenzado la demolición del mundo que salió de la postguerra mundial.
Su globalización unilateral implosiona, y con ella todo el entramado socio-político-institucional que conocimos desde la Segunda Postguerra Mundial y el fin de la que el Imperio llamó Guerra Fría (contra la Unión Soviética).
Sólo desde 2017 hasta el final del mandato de Trump en enero de 2021, EE.UU. ha desmontado diferentes pactos o espera romperlos. El 1 de junio de 2017, anunció la retirada de su país del acuerdo climático de París, firmado en 2016. El 23 de enero de 2017 se retiró del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés); un pacto suscrito en febrero de 2016 por 12 países que, juntos, representan el 40 % de la economía mundial y casi un tercio de todo el flujo del comercio internacional. EE.UU. también ha salido del Pacto Mundial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Migración y Refugiados, así como de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Además ha modificado unilateralmente el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), un acuerdo comercial entre este país, Canadá y México. Y aun así, quiere imponer aranceles a esas otras dos formaciones socioestatales norteamericanas, con las que supuestamente tiene un “libre” comercio.
31 años antes, en 1994, el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, firmó un acuerdo con Corea del Norte para desmantelar el programa nuclear de este país asiático. Casi una década más tarde, al cambiar el mandato, el presidente George W. Bush, calificó a Pyongyang de “Eje del Mal” y preparó el terreno para romper el acuerdo. Después de eso ha tenido lugar la profundización del desconocimiento y hasta el repudio norteamericano de las decisiones de Naciones Unidas (y del Consejo de Seguridad) que constituyen la legalidad internacional. En un proceso lento pero seguro de desconstrucción del derecho internacional y de la propia ONU, EE.UU. reconoció a Jerusalén como capital de Israel (un ente que se jacta de no cumplir ni una sola de las resoluciones de la ONU). Seguidamente, anunció que se retiraba del Plan Integral de Acción Conjunta firmado con Irán, así como también del Tratado sobre armas nucleares con Rusia. Además, el 25 de marzo de 2019, Estados Unidos reconoció la “soberanía” de Israel sobre el Golán ocupado, lo cual equivale a aceptar la adquisición de territorios mediante la guerra.
EE.UU. es, en realidad, una entidad política fuera de la ley. Siempre que se discute la posición de la ONU sobre el mortífero y brutal bloqueo que realiza contra Cuba, de 6 décadas de duración, donde a menudo la potencia imperial se queda sola con su ente sionista en la defensa del mismo, conviene recordar que EE.UU. también hace caso omiso de las resoluciones de este organismo, a pesar de que cuando quiere utiliza las mismas para intentar justificar sus ataques contra otros países.
Así ocurre también con la Corte Penal Internacional, a la que jamás se sometió la potencia imperial (no permite que ni sus militares ni sus acciones de guerra ni sus violaciones del derecho internacional sean juzgados por nadie), pero que sí le valió para llevar a quienes quiera enfrentar ante ella.
Se trata, en fin, como decimos, de un trabajo de demolición sistemática de las instituciones internacionales preparadas para servir a los intereses de la potencia imperial en otro momento histórico y a las que ella misma nunca se sometió y que ahora ya no le valen tal cual ella misma las moldeó.
Por citar una lista no exhaustiva de las Convenciones, Protocolos y Acuerdos no firmados por EE.UU., o firmados pero no ratificados tenemos:
- la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) (sólo Santo Tomé y Príncipe y Afganistán tampoco lo firman);
- Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena;
- Protocolo de Kyoto;
- Convenio sobre la Protección y Utilización de Cursos de Agua Transfronterizos y Lagos Internacionales;
- Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar;
- Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción (Tratado de Ottawa);
- Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la Pena de Muerte;
- Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid;
- Convenio relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación;
- Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva;
- Convenio sobre la edad mínima de admisión al empleo;
- Pacto Mundial para la Migración, de Marrakech; resoluciones condenatorias de la violencia neofascista en Europa (sólo EE.UU. y qué curioso, Israel, se niegan sistemáticamente a suscribir esas condenas);
- Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad;
- Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes;
- Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación;
- Convenio sobre la diversidad biológica;
- Tratado de prohibición completa de todos los ensayos nucleares;
- Convención Internacional contra el reclutamiento militar, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios;
- Convenio Internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas;
- Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados;
- Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía;
- Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
- Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados;
- Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional…
Es decir, EE.UU. es un país delincuente, una suerte de matón de barrio a escala mundial. No cumple ninguna ley internacional, pero en cambio sí obliga al resto del mundo a seguir sus propias leyes (las leyes estadounidenses son extraterritoriales, es decir aplicables a cualquier país fuera de su territorio, de manera que si EE.UU. “sanciona” -agrede económicamente- a otro país, los demás están obligados a seguir sus sanciones, -que dicho sea de paso, también violan las resoluciones de la ONU-, so pena de afrontar las represalias consecuentes).
De manera que EE.UU. ha venido catalogando al mundo entre los que siguen sus normas (subordinados, a los que a veces da el título de “aliados”, aunque no por ello deja de perjudicarles en diferentes aspectos) y los que no (que van directos a formar parte del “Eje del Mal”).
Este es el famoso “mundo basado en reglas” del que nos hablan permanentemente desde USA y que repiten sus cada vez más temerosos subordinados de los gobiernos europeos. Unas reglas que causan cada vez más Dolor, Padecimientos y Muerte en la Humanidad.
En estos momentos, además, en que el Eje Anglosajón y la Red Sionista Mundial han decidido desatar la Guerra Total contra el Mundo Emergente no puede haber más engaños al respecto. Quienes apoyan por acción u omisión los crímenes de EE.UU. y su ente sionista (con o sin la intervención de sus adláteres de la OTAN), quienes siguen armando, proporcionando energía y recursos, y defendiendo a la entidad sionista o no rompen lazos diplomáticos y comerciales con ella, son sus cómplices, defensores del terrorismo y de la ilegalidad a escala planetaria.

Interesante artículo hoy en «Rebelion» de Chris Hedges sobre la artículación de un fascismo calvinista estadounidense y la depredación de las elites , autofagocitando en parte la propia estructura imperial cómo fundamento de la política de Trump.
No coincido con sus analogías históricas «fáciles».
https://rebelion.org/el-imperio-se-autodestruye/
Gracias por los comentarios y los enlaces, Rafael.
Aunque creo que Hedges sólo se atiene a una visión (o dimensión) de los hechos cuando analiza a Trump,
siempre es de interés seguir lo que dicen los ‘pensantes’ de la propia potencia imperial sobre su hundimiento.
Voy a ver si pronto puedo publicar algo sobre ello. Antes subiré ciertas reflexiones sobre la decadencia europea,
que se evidencia ya casi en términos de locura o suicidio estratégico.
En relación con la decadencia de Europa, me llama la atención el «cerrojo ideológico» ó macizo ideológico para utilizar la expresión althusseriana de nuestros intelectuales socialliberales ó socialdemócratas para no quitarse aunque sea un momento las anteojeras.
Esta mañana me tope con un libro de un ex-profesor mio, el economista Gabriel Tortella Casares»Las grandes revoluciones», su análisis no puede ser mas pueril.
La revolución soviética y la revolución china no son más que contraejemplos de las verdaderas revoluciones que han sido la revolución industrial y lo que él llama «Segunda revolución mundial» , es decir la socialdemocracia.
En su conclusión maniqueo-infantil afirma que la verdadera disyuntiva es entre democracia occidental y las dictaduras de Rusia y China y los problemas que hay en el planeta se pueden resolver a a través del «solucionismo» tecnológico.
Por supuesto, el imperialismo no aparece ni cómo telón de fondo ni siquiera en las versiones liberales de Shumpeter ó Hanna arendt , menos aún la dinámica devastadora del capitalismo, sólo el «dulce comercio».
Prácticamente el origen de los»problemas » estaría en la «ambición ciega » de Lenín y sus ondas concéntricas a lo largo del siglo XX , su último retoño sería nada menos que¡ Pedro Sánchez !.
Significativo en suma de la ceguera de nuestros intelectuales socialliberales que son inluso peores que los de la «extrema derecha » postfacista.
https://www.elmundo.es/opinion/2023/12/04/656a24f821efa0033c8b45ce.html
https://www.casadellibro.com/libro-las-grandes-revoluciones/9788413849935/16638157
La verdad es que resulta muy difícil, sino imposible, competir en simpleza y alienación mental con estos académicos.
Son una clara muestra de la más rabiosa ideología disfrazada de jerga con pretendida (apariencia de) cientificidad.
Muy en breve saco algo sobre el suicidio de Europa.
Una vez más suscribo plenamente tu análisis.
Seguramente el imperialismo estadounidense es de los más caníbales de la historia junto con el nazifascista y el romano, llevados por ese impulso de la «libido dominandi» que agustín de Hipona criticó metafísicamente para la antigua Roma.
Pero el imperialismo norteamericano es más pernicioso y la razón es la siguiente.Se trata de un imperialismo fundamentalmente económico basado en el chantaje, el bandidismo y el señoreaje del dolar , no menos letal que el puramente militar.
los estadounidenses no están capacitados pera el arte militar, a diferencia de maestros cómo los rusos, los alemanes en ciertos momentos ó los antiguos romanos, eso explica su recurso a la nuclearización de la política exterior para mantener a raya el formidable poder militar soviético en Euroasia( tesis de Gar alperovitz,Michael sherry). La guerra en EEUU es vista cómo un negocio lucrativo esencialmente, ésa es la lógica del Pentagono con sus puertas giratorias en los grandes trusts de armamento, no cómo un arte operacional, eso explica su orientación tosca y brutal a los bombardeos indiscriminados.
Esto es lo que hace al imperialismo norteamericano mucho más peligroso que los anteriores.
También observo una disparidad de criterios sobre la naturaleza de la política de Trump.
Therry messan lo ve cómo un «jaksoniano» , es decir un aislacionista parcial- limitado a la plataforma continental americana y mas partidario de la negociación – chantaje que de la intervención militar. La supuesta poda que está haciendo en USAID confirmaría esta tesis.Atilio Boron lo ve cómo un seguidor de la política del «big stick» de Mac Kinley.
Y en un interesante artículo que adjunto, se observa que en cierta medida Trump es un personaje anacrónico con su visión idealizada de la America del periodo 1880-1929, con su industria nacional , su inmigración blanca europea y sus granjeros «independientes » del medio oeste, que naturalmente tiene poco que ver con la globalización imperialista post-1945.
Esa cierta aversión que parece mostrar hacia el gobierno federal , parece avalar también esta tesis.
https://www.voltairenet.org/article221765.html
https://theplanningmotive.com/2025/02/07/history-will-record-trump-personified-the-ruin-of-the-us-empire/
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