“España se sumará a la iniciativa de financiar la compra de armas estadounidenses para su posterior entrega a Ucrania”, acaba de anunciar Pedro Sánchez, el mismo día en que el teatro político de Trump con sus subordinados de la OTAN hacía ver de nuevo la insatisfacción del primero respecto a la actitud española.
«Vamos a incorporarnos en este programa que ha lanzado la OTAN. Hemos estudiado lógicamente cuáles son las compras conjuntas que podemos hacer durante todas estas semanas que se lanzó esta iniciativa de la OTAN», aseveró Sánchez en referencia a la Lista de Requisitos Priorizados de Ucrania (PURL, por sus siglas en inglés).
¿Se pretende con ello aliviar las tensiones con Estados Unidos? ¿Realmente el Reino de España está en una posición ‘rebelde’ frente a los gastos de la OTAN que ordena la potencia imperial?
Veamos. Antes de adherirse al programa PURL (al que por cierto hasta ahora no están vinculadas ni Francia ni Italia, entre otros miembros otaneros), el gobierno español ya enviaba dinero y armas a Ucrania por distintos cauces. En 2024, Pedro Sánchez acordó entregar a Kiev 10.000 millones de euros a lo largo de diez años y, a tal fin, envió los primeros 1.129 millones ese mismo año, para armamentos de fabricación española y europea. Se trata de un acuerdo bilateral que España firmó con el régimen de Kiev.
Otra cosa es el programa PURL de la OTAN, que está pensado para beneficiar al complejo militar industrial de los EEUU, con las armas que la alianza envía a Ucrania.
Tras esa nueva muestra de subordinación o lacayismo para con EE.UU., Pedro Sánchez asegurauna y otra vez, en los distintos foros, que “España está cumpliendo con sus compromisos” y que, en sus palabras, «somos un país fiable”. Es decir, bien mandado.
La iniciativa del PURL ya ha recaudado 2.500 millones de euros, tras el compromiso de Finlandia de aportar 500 millones. El objetivo es alcanzar los 3.500 millones a finales de octubre.
342.000 millones de dólares en armamento gastó la UE en 2024. 457.000 contando a Gran Bretaña y otros países de la OTAN. Subir al 5% del PIB el presupuesto militar tiene que hacerse forzosamente contra todo lo que nutrió eso que llamaron “Estado del Bienestar”, prestaciones sociales, pensiones, incluso infraestructuras básicas y servicios ciudadanos. También las pensiones se verán golpeadas (La OTAN también dispara contra las pensiones). Es decir, del Welfare estamos pasando, con “calmada persistencia”, aunque ya cada de vez de forma más rápida e inflexible, del Welfare a un Warfare, o “estado de guerra” y “de excepción”, que exige sacrificios permanentes a sus poblaciones a cambio de… muerte y destrucción.
¿Las sociedades aguantarán todo esto sin más, sólo bajo el influjo de la propaganda bélica en que se han convertido nuestros medios de difusión de masas?, ¿por el miedo inculcado a un enemigo inventado? ¿Sufrirán sin reaccionar el crecimiento permanente de políticas centradas en la guerra, el poder militar, la amenaza y la confrontación (“Warfare”), en lugar de políticas que promueven la salud, la educación, la seguridad económica y de vivienda, la calidad de vida, en general, de las poblaciones (“Welfare”)?
Esa respuesta sólo la podrán dar las propias sociedades. El trabajo en curso hecho sobre ellas para subyugarlas es enorme y muy profundo. Todo tipo de dispositivos mediáticos y de formación-socialización están en torno a ese objetivo. La militarización de la enseñanza, entre otros (ver aquí este terrible ejemplo de la UNED: https://extension.uned.es/actividad/idactividad/45909).
Ante esto, varias consideraciones:
- El conjunto de formaciones socioestatales europeas carece de soberanía, circunstancia que se va viendo agravada según EE.UU. empieza a ejercer una suerte de superimperialismo (que nada tiene que ver con el “ultraimperialismo” del que hablara Kautsky).
2. El superimperialismo deja atrás la fase de imperialismo colectivo bajo mando de Estados Unidos y sujeto a tensiones internas, para pasar a ser un imperialismo con una sola voz y un alineamiento de tipo militar del resto de potencias que fueron imperiales y/o centrales del Sistema Mundial capitalista (su ‘política exterior’, por ejemplo, viene ya directamente dictada desde USA).
3. Según avanza el superimperialismo hacia la Guerra Total, el detrimento de las condiciones sociales y laborales de las poblaciones europeas se va agravando. Porque hoy el (super)imperialismo, en vez de traer réditos a esas poblaciones (“renta imperialista” la llamó Amin), lo que hace es deteriorar sus condiciones de vida (esto podría favorecer la conjunción de las luchas antiimperialistas a un lado y otro de la delimitación imperial del mundo, a poco que se empezara a organizar el movimiento con el compromiso y la afiliación de y en correspondientes organizaciones políticas y sociales).
4. En la medida en que las izquierdas europeas están siendo cómplices de todo el guerrerismo antisocial, con su obediencia a la OTAN y a la UE, e incluso formando parte de gobiernos otaneros, como en el caso español, se hundirán más y más en la insignificancia (https://noticiaslatam.lat/20250215/la-izquierda-europea-enfrenta-una-crisis-por-su-complicidad-en-la-subordinacion-a-eeuu-1161164635.html). Eso dará más vía libre aún para que las opciones parafascistas vayan cobrando más protagonismo (con todo el apoyo de los grandes poderes por medio, claro, que las llevan nutriendo especialmente desde los pasados años 90), listas para pasar directamente al fascismo cuando sea necesario (un fascismo en algunos aspectos no repetidor del del siglo XX), en función de las condiciones sociales y militares que se vayan desarrollando.
El tiempo de reaccionar y comenzar a organizarse contra todo ello está empezando a formar parte del pasado. Así que ya sólo puede ser AHORA.

Compañero profesor Andrés Piqueras Infante
Estamos en una época de cambio donde parafraseando a Gramsci lo nuevo no acaba de nacer mientras lo viejo no acaba de morir. Ese parto no va a ocurrir, como todo médico ginecólogo conoce, sin dolor ni sangre, y eso es lo que por el momento ninguno de los actores se atreve a reconocer y aceptar.
La victoria china no se consumará pacíficamente, si alguien ha pensado eso es un ingenuo.
EE UU es sostenido por el resto del mundo hace muchas décadas, los propios chinos se beneficiaron de ellos por un tiempo para ascender, lo que ocurre es que ya eso no es necesario para subir, pero los norteamericanos no quieren saber de eso, quieren seguir mamando de la teta del mundo.
Antes nos quejábamos que el capitalismo era hipócrita porque no hacía lo que predicaba, hoy que hace bastantes cosas de las que dice (Trump) y que es más sincero a la gente no le gusta.
Estamos en un gran dilema, ojalá se resuelva y pronto está contradicción en el Dombas, el Caribe y el Mar de China. No queda otra.
Ganamos o perdemos, esa es la cuestión.
Cordiales saludos y abrazos
Las izquierdas integradas o «izquierdas del Sistema» están ahí para eso, apreciado Rodolfo. Recordemos que hace décadas ya que la propia CIA las llamó «izquierdas compatibles». Desgraciadamente hay son casi todas las de la III Internacional (y por supuesto toda la neosocialdemocracia tipo ‘podemítica’, con réplicas por toda Europa).
Fraternalmente, como siempre.
Compañero profesor Andrés Piqueras Infante
Agrego a lo dicho por ti que lo que faltaba es que para comprar armas a EE UU, Sánchez se enorgullece que lo ha hecho mejor que el PP. Que habría hecho la izquierda (digo izquierda porque ellos se llaman así, no porque lo son) si ese gasto en armas, habiendo carencias en servicios sociales como hay, hubiese sido el PP el que hubiese alardeado de haberle ganado al PSOE-SUMAR en gasto militar y compra de armas a EE UU?. Seguramente se hubiesen lanzado a la calle y ahora nadie sale. La burguesía española ha hecho una jugada MAESTRA teniendo a la izquierda en el poder, con ello las «clases peligrosas» están bajo control, y la interminable acumulación de capital sigue su curso sin obstáculos ni enemigos por delante.
Solo albergo la esperanza que los rusos ganen en Ucrania, arrolladoramente, lo necesitamos todos.
Un abrazo cordial y fraterno